Quien crea
eso está muy equivocado.
Quien aparenta
eso también.
Porque en
sí la felicidad no es estar en estados de carcajada, sonrisa constante, sino
que la felicidad también tiene aspectos de paz.
Porque en
la paz de la felicidad el sentir se vuelve una tranquilidad adquirida por
reconocer que es necesaria en la vida.
Cuanto más
andas buscando sin cesar la felicidad creyendo que es la fiesta permanente, un día
te darás cuenta que existe otro aspecto más noble y es el reconocimiento del
equilibrio dentro de ti.
Cuando has
aprendido eso, cuando vienen a tu vida los momentos de tristeza, agobio, mal
rato, será más fácil salir de esas situaciones porque sabrás que la paz es la
felicidad que buscas.
Mientras más
te conozcas y adquieras momentos de reconocer tu sentir en lo que vives, sabrás
que etapa estas transitando.
Quien no
se toma el tiempo de conocer sus sentimientos difícilmente podrá adquirir la
paz de la felicidad en su vida.
Necesitas entregarte
plenamente a tu sentir para saber que sucede en cada momento de tu vida y
porque estas llegando a ciertos estados de ánimo.
El reconocerte
a veces puede resultar complicado al creer que ciertos aspectos no vivían en ti
y de repente surgen para ser reconocidos y transformados por tu habilidad de
sentir.
Como toda
habilidad necesita su tiempo, aun así sigue reconociendo tu sentir, porque en
ello está la clave de la felicidad con su gama de aspectos que van desde la paz
a la carcajada del momento.
Cuando te
enfrentes a momentos en tu vida que puedes resolver más fácilmente por el
reconocimiento que has hecho a tu sentir, eso te dará la pauta de una vida más tranquila
y podrás disfrutar de cada momento de forma diferente.
Porque podrás
trascender la tristeza, angustia o miedos en momentos de reconocimiento de lo
que vives.
Siempre el
sentir es el indicador de tu realidad.
Porque nadie
siente igual que tu, al saber eso podrás entender que tus sentimientos son
propios y corresponden al estado de consciencia que tienes.
Un beso,
una caricia, una compañía nunca es igual para las dos personas que conviven en
ese momento, porque cada una tiene un sentir diferente aunque le llamen de la
misma forma la intensidad, vivencia y sentir siempre serán únicos para cada
persona.
Y cada
persona tiene grados de intensidad en su sentir, por ello no puedes exigir que
el otro sienta igual que tu, ya que él o ella no eres tú.
Al reconocerlo
y reconocerte en ese sentir, podrás ir trayendo paz a tu vida, que es un
aspecto de felicidad, sin tener que solicitar, exigir o querer que el otro
sienta como tú.
Disfruta tu
sentir y respeta y disfruta el sentir del otro.
Porque toda
relación es un querer estar de dos, en donde cada uno debe ser responsable de
su sentir.
