viernes, julio 15, 2016

LA FELICIDAD NO ES CONTINUA – Aída Granillo

Quien crea eso está muy equivocado.

Quien aparenta eso también.

Porque en sí la felicidad no es estar en estados de carcajada, sonrisa constante, sino que la felicidad también tiene aspectos de paz.

Porque en la paz de la felicidad el sentir se vuelve una tranquilidad adquirida por reconocer que es necesaria en la vida.

Cuanto más andas buscando sin cesar la felicidad creyendo que es la fiesta permanente, un día te darás cuenta que existe otro aspecto más noble y es el reconocimiento del equilibrio dentro de ti.

Cuando has aprendido eso, cuando vienen a tu vida los momentos de tristeza, agobio, mal rato, será más fácil salir de esas situaciones porque sabrás que la paz es la felicidad que buscas.

Mientras más te conozcas y adquieras momentos de reconocer tu sentir en lo que vives, sabrás que etapa estas transitando.

Quien no se toma el tiempo de conocer sus sentimientos difícilmente podrá adquirir la paz de la felicidad en su vida.

Necesitas entregarte plenamente a tu sentir para saber que sucede en cada momento de tu vida y porque estas llegando a ciertos estados de ánimo.

El reconocerte a veces puede resultar complicado al creer que ciertos aspectos no vivían en ti y de repente surgen para ser reconocidos y transformados por tu habilidad de sentir.

Como toda habilidad necesita su tiempo, aun así sigue reconociendo tu sentir, porque en ello está la clave de la felicidad con su gama de aspectos que van desde la paz a la carcajada del momento.

Cuando te enfrentes a momentos en tu vida que puedes resolver más fácilmente por el reconocimiento que has hecho a tu sentir, eso te dará la pauta de una vida más tranquila y podrás disfrutar de cada momento de forma diferente.

Porque podrás trascender la tristeza, angustia o miedos en momentos de reconocimiento de lo que vives.

Siempre el sentir es el indicador de tu realidad.

Porque nadie siente igual que tu, al saber eso podrás entender que tus sentimientos son propios y corresponden al estado de consciencia que tienes.

Un beso, una caricia, una compañía nunca es igual para las dos personas que conviven en ese momento, porque cada una tiene un sentir diferente aunque le llamen de la misma forma la intensidad, vivencia y sentir siempre serán únicos para cada persona.

Y cada persona tiene grados de intensidad en su sentir, por ello no puedes exigir que el otro sienta igual que tu, ya que él o ella no eres tú.

Al reconocerlo y reconocerte en ese sentir, podrás ir trayendo paz a tu vida, que es un aspecto de felicidad, sin tener que solicitar, exigir o querer que el otro sienta como tú.

Disfruta tu sentir y respeta y disfruta el sentir del otro.

Porque toda relación es un querer estar de dos, en donde cada uno debe ser responsable de su sentir.