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El miedo es la clave que nos hace buscar la salvación, el tener miedo a una realidad, hace que las células y nuestro cuerpo busquen la supervivencia, la cual nos lleva a nuestra parte más animal, al origen de la especie, a no tener conciencia. El miedo es la emoción más antigua que nos ayudó a sobrevivir en la oscuridad de la galaxia, pero fuimos dotados de muchas emociones, y cada una de ellas ligada a un potencial.
El miedo es la clave que nos hace buscar la salvación, el tener miedo a una realidad, hace que las células y nuestro cuerpo busquen la supervivencia, la cual nos lleva a nuestra parte más animal, al origen de la especie, a no tener conciencia. El miedo es la emoción más antigua que nos ayudó a sobrevivir en la oscuridad de la galaxia, pero fuimos dotados de muchas emociones, y cada una de ellas ligada a un potencial.
Estas emociones no son negativas, su
expresión irracional que nos impide crecer y evolucionar no es más que la
incapacidad de poder aplicar y expresar nuestros potenciales. Nuestros
potenciales están en el Corazón, el impulso del Servicio, que late en las
palmas de nuestras manos, en el Dar y el Recibir, y si lo sabemos hacer
correctamente, si desde el amor nos lanzamos al servicio del Todo, de su
evolución, poniendo nuestro granito de arena en este gran puzle, las emociones
se convertirán en la energía que da impulso a la acción del potencial puesto al
servicio de la cocreación.
Ahora yo mismo podía comprender mis
propias emociones. Mi incapacidad de gestionarlas en mi vida, es la misma
incapacidad que poseo en gestionar mis potenciales hacia un propósito en
concreto, lo cual me hace huir, escapar, buscando esa salvación de la cual hace
más de 900 años vengo buscando.
En mis talleres, vuelvo a hablar del
servicio, de animarnos a dar el salto a estar dispuestos a cambiar por el
simple hecho de avanzar... sin embargo aún puedo ver a mi alrededor a tanta
gente buscando la salvación, que no pueden hacer más que criticar a otros o
incesantemente buscar las formas de escapar del sistema, buscando sanaciones,
liberaciones kármicas, maestros, lo cual nos ayuda, pero no hace más que seguir
alejándonos de la responsabilidad de nuestra propia creación.
Y ahí en el mundo está el reflejo
constante que nos grita a la Humanidad entera. Como digo en los talleres, la
Tierra es un cuerpo vivo con órganos semejante al cuerpo humano, y el plexo
superior, justo en la parte inferior del Esternón de la Tierra, yace Medio
Oriente. Siempre digo que el Plexo, dicho punto, es en nuestro cuerpo el centro
de los vínculos, es el puente entre lo material y lo sutil, que conecta el
hacer con el sentir, con disponerse al servicio. Pero cuanto más destruyamos
ese puente escapándonos de la cocreación constante del Espíritu aquí y ahora,
el plexo, los vínculos, se corrompen y enferman, y la negación de los mismos se
convierte en simplemente una imposibilidad de gestionar nuestras emociones
temiendo un daño personal en los lazos que nos hacen crecer y experimentar.
Como de la familia o de una pareja,
tratamos de aparentar superados o frívolos buscando la serenidad del ser,
cuando en la mayoría de las veces, la verdad es que un miedo inconsciente nos
invade tratando de sobrevivir a convivir, a realizar en Unión en este mundo que
hemos creado.
Esa es una batalla que debe librarse
adentro, y en la cual nadie debe morir, ni siquiera el ego, pues la única forma
de trascenderlo, es creando el puente y reconociendo la Unidad.
He aquí la clave de la Salvación que
no es...: Estar al Servicio del Ser desde el Amor Incondicional, poniendo
nuestros potenciales en equilibrio al de los demás, formando el equipo que en
realidad somos.