En el corazón del ser humano y en
cada año, existe una estación que trae esperanza al corazón.
En muchos corazones se da con más intensidad,
que en otros y en algunos no pareciera existir.
Ahora que se avecina nuestro tiempo
de ilusiones y sueños, es recomendable no dejar de soñar, pedir y visualizar un
mundo mejor, un ser humano más consciente, un lugar de paz y amor que todos
deseamos.
Recuerda como en tu niñez soñabas
con grandes cosas, y no necesitabas una estación del año, un día especifico, tu
creación era en el soñar.
Ahora que eres grande y tus
emociones son más vividas, en esta época, no olvides poner el corazón en tu
mente y pedir con la fuerza que existe dentro de ti que:
- El mundo se aclare en el amor de la consciencia
- Que los hombre, niños y personas mayores se amen y respeten entre si
- Que todo se transformé a través del catalizador que es el amor
- Que todos tengan lo suficiente
- Que nos ayudemos unos a otros
- Que en lugar de criticar, enaltezcamos las cualidades de los otros
- Que el servir sea un placer y no una carga
- Que el compartir sea de corazón, a los que conocemos y a los que no.
Tú eres el creador de tu realidad, regálate
unos minutos para envolverte en el amor que yace dentro, esa energía es la que
te sana, crea y tu sistema inmunológico lo activa.
Solo podrás conocer esta fuerza que
vive en ti, hasta que te inundes de ella, no existe otra forma de conocerla.
Es personal, es maravillosa y te dará
paz en tiempos difíciles y en los tiempos fáciles te recordara que Dios vive en
ti.
Es por ello que en estos
preparativos de Navidad y Año Nuevo, no olvides comenzarlos en el amor que ya
tienes cerquita de tu corazón, se llama Dios en ti
