domingo, diciembre 12, 2010

VIAJE, CONOCÍ Y ME PERDÍ - Aída Granillo

Durante la existencia la mayoría desea viajar, unos cerca de su casa, otros de sus colonias, ciudades, continentes y así emprenden los viajes que desean, de igual forma viajan en el conocimiento de saber más, e investigan comparan y aprenden y según en los lugares que incursionan van adquiriendo información, a veces encuentran que mucha de ella, se contrapone, pero, rápidamente las acomodan para que sea a fin a sus ideas y es así como van quedando en acuerdos consigomismos en sus viajes o travesía por la vida.

Pero, rara vez las personas hacen un alto para sentir si la información y el viaje ha sido placentero al alma, creen que todo es correcto, que van bien, porque ellos son su mejor guía y lo que portan en la cabeza como ideas, pero jamás, y son muchos, se conectan con el sentir del alma, que es quien mejor les puede guiar.

Eso se debe ha que han pasado tanto tiempo en el intelecto de saber, que esa conexión ha salido de su alcance, y después llegan a la conclusión mental que dicha conexión no existe, porque se perdió el contacto con ella a temprana edad.

Eso se debe a que de niños, de una forma natural tenían ese contacto y los padres les decían deja esa imaginación, deja eso y ve la realidad, o esas son fantasías…, y cosas por el estilo.

Pero a los adultos jamás vieron más que ello, Einstein que estaba conectado decía que todo era mágico, Leonardo Da Vinci, otro que estaba en conexión con esa sabiduría, realizo grandes hallazgos, Copérnico y otros, pero a las personas aún leyendo no le dan importancia a ello y desean seguir más en lo mental que en aquello que les daría sabiduría, la real sabiduría y no esa que se contradice.

Cuando las personas dejen de ver tanta televisión y sientan para ser es que crearan realmente, y no los modelos preestablecidos en los diseños de otros, cuando comiencen a tener confianza en si mismos, es que podrían seguir nuevas cosas, pero, para ello es necesario primeramente sentirlas y desearlas.

Que tu paso por tu vida y en los viajes de lugares y conocimientos, que prevalezca tu esencia en todo ello, para que crees y sea tu espíritu el que impregne tu vida y derredor, con lo que realmente eres tú.