Pero, en su trayectoria va hablando sin pensar que cada palabra que sale de su boca repercute en su vida y estar, que es igual que aventar una piedra al lago, esta crea ondas de expansión en su entorno, porque cada palabra que sale de esa boca es la misma piedra lanzada.
Entonces, de repente no sabe porque alguien no le cae bien, pues se olvido que hablo de esa persona y su ser esta incomodo y ese sentir es transmitido a los demás, y así poco a poco va sintiendo incomodidad de lo que va viviendo, porque en su esencia, sabe todo lo que ha hablado, aunque ponga la hermosa carita que tiene, todo su ser emanara una energía y sensación de incomodidad, que los demás si captan.
Estas circunstancias de vivir así creyendo que no pasa nada, y que son dueños de sí mismos, trae a su cuerpo, el desequilibrio atrayendo a si la enfermedad, que se va escondiendo en cada palabra de desagrado hacia los demás, lo vivido, las personas y su entorno, creando la enfermedad que esa boquita se creó para sí misma.
Muchas veces al hablar así, producimos en esa onda de expansión un mal, que ni nosotros nos imaginamos, porque podemos dañar entornos, en donde nosotros ya ni estamos, pero si afectamos por nuestra boquita, entonces porque no callar, porque tanto hablar, si supiéramos que eso nos trae la enfermedad, pensaríamos más en hablar de los otros, sería tan fácil retirarnos, o si se habla de alguien ir al baño o alejarse, antes de crear inestabilidad en eso que se esconde en mi hablar, porque no mejor buscar lugares armónicos en donde la convivencia sea de un estar en el ser que se es, y no en el mal sentir que traerá desavenencias, en forma silenciosa, pero más continua que cualquier cosa, porque en el hablar también se encuentra la salud.
Que falta de creatividad la del ser humano, cuando solo cree que lo divertido es hablar del ausente, pues únicamente refleja que su vida es tan vacía y falta de creatividad, que no tiene nada más que aportar, porque el vivir, no le a dado la vida para crear y de ello hablar.
